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8 ago. 2012

LA LOCA


Yo soy todas
Todas y cada una de ellas
Las que anidan en mí como esas sombras
Que siempre eligen los rincones
Como las hojas amarillas que se atan
Unas a otras
Cuando el otoño las llama y las destrona

Soy las viciosas y las arrepentidas
Las santas, las vírgenes, las furcias
Las que quieren volver a ser niñas
Soy las borrachas, las mendigas, las pordioseras

Soy las suicidas que no se animan
Aunque la pena siempre nos venza
Y el mar nos tiente con sus ondas
Y un rumor
Lejano como un eco
Deshiele el frío de nuestros ojos

Soy las que trazan impasibles las rutinas
Que amansan la memoria del deseo
Y dibujan minuciosas en la agenda
Un mapa predecible de los días
Y anudan así con letra chica
El miedo que transita
Las peligrosas orillas del antojo

Soy las prostitutas que truecan su indecencia
Por papeles
Pintados con la cara de un prócer
Y entregan aburridas la silueta
En cuartos de aromas penumbrosos
Que acaso son ruinas que confirman
El mísero consuelo de los hombres

Soy las madres que vigilan a sus crías
Y divagan
Mientras ceden las tetas
Que sueñan ser esbeltas y elegantes
Como la foto esa
De la modelo frígida
Que fusiona los espejos con su cuerpo
Y pasea con altivez su afectada indolencia

Soy cada una de las gitanas que hurtan
Por que la sangre nos lega esa tarea
Y el don de leer las líneas de las manos
Ávidas de ilusiones paganas
Que dejan en mi regazo sus monedas
Seducidas por las polleras de mil colores
Y las baratijas cuyos brillos tientan
Los azares del oro y de la plata

Soy la mística, la mártir, la piadosa
Que resucita cada vez que la bautizan
En el fondo de una tina de lata
Y tiende sus remos en cruz sobre el aljibe
Mientras esquilan de sus poros cada gota
Las garras obedientes que los dioses
Destinan a mitigar las infamias

Soy también la histérica
Que vertiginosa se entrega al placer del movimiento
Y desata los gestos libres y obscenos
Que exploran el ínfimo límite
Que escinde la lujuria y la caricia.
Y la autista
Que ajena al universo
Recuenta los colores que prescribe
En naves pequeñitas como insectos
El rito cotidiano de la medicina.

Dicen
Soy la que duerme envuelta en su desnudez
Acurrucada como un feto
Cuando los rayos que rebotan en la luna
Cruzan el tragaluz ovalado
Y pintan de palidez las pieles
Y los sueños de todas nosotras.

Yo prefiero ser la loca
Vestida con toga y ataduras
Inmóvil como una águila obstinada
Y contemplar por el ventanal que da al patio
El de los árboles y el muro
Como el tiempo destila las cicatrices
De los últimos horizontes del día.


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