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3 may. 2016

VELADOR

Phil Bliss



A veces, ocurre lo temido
Eso que nos interrumpía el sueño.
Y otra vez vemos en el techo,
En la temible oscuridad del techo,
Que otro imbécil olvidó cerrar la jaula de los leones
O que surcan el cielo, sobre nuestras cabezas,
Presuntamente inofensivas
Las piedras ardientes de otras Pompeyas y Herculanos.

Seguramente hoy, el auto tampoco volverá a arrancar
O peor aún,
Habrá de detenerse sobre las vías de un tren imaginario
Con el maquinista, otra vez, mirando hacia otro lado.

Desde mi cama, puedo oír el traqueteo de ese tren
Yendo y viniendo por los rieles,
Pero se va más veces.

Veo en la oscuridad,
Que tampoco ha llovido sobre las margaritas,
Esas flores amarillas llenaban en verano los corrales.
  
(Los días nublados eran los mejores)
Y la soledad de aquel niño sobre el terraplén
Con sus perros siempre alertas.

El amor por el fuego, por la lluvia,
El culto inconsciente con mis muertos,
Miedos que alguien olvidó en mi adn.

Todo pagano, mitología heredada,
Escrupulosa abuela que me engaña,
Este insomnio;
Sueños que terminan alcanzándome.

Tropiezo con ellos en las noches, me persiguen
Esos perros, esas piedras,
Aquellas margaritas.
Para que se entienda,
Cuestiones, que olvidé seguir soñando

Por estar siempre ocupado.

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