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25 nov. 2011

Otro más

Un viernes.
Los ángeles están mejorando su puntería.
Un hombre decide la guerra, mientras acaricia a su gato.
El gato ronronea y sale a rasgar el altillo.
Algún niño deja de llorar para siempre.
Los sensibles se anestesian de a dosis.

El mismo viernes.
Después del ruido, una madeja de palabras se abre.
Después de la furia, un maldito por vez redime
a cada uno de los que burlamos la gloria
pellizcándola.
Los poetas están de pie.

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