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11 ene. 2012



Cuando el mar entró a tus orejas
¿Sangró acaso la herida del deseo?
Tormentoso móvil del camino incorrecto
Fue abril, yo así lo recuerdo
Pero qué frágil y corrupta
Te veías sobre el cielo
Qué pequeña
Qué deseosa
Qué bella
Qué frágil
Qué vehemente
Qué muerta
Eran así tus alas desplegadas
Peligrosas como una navaja con doble filo
Tu aureola escarlata colgaba de tu cuello
Queriendo ahorcarte
Queriendo seducirte
Así de frágil, así de humilde
Mientras tu gélido hálito
Me llenaba de vida
Y se veía sobre tu cabeza
El límite del cielo y el infierno
Son las rosas de tu cuerpo
Las que espinaban mi aliento
Con tus aristas afiladas apuntando hacia mi norte
Con una voz de primavera joven cantas fúnebre mi selva
¡Cómo no amarte si eres fría!
¡Cómo! si eres dueña de mi cabeza


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