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23 mar. 2013

TRECE DE SUERTE

Tenía el dolor redondo
Redondo como el infinito que no acaba
con su mediocre gozo
Dolor de herida en rojo
La ropa despojaba
los ardores naranjas
Era en agua rosada que nadaban bemoles
mientras el cuerpo aguardaba
arrancarse hasta los vellos
Sonaban las campanas
Hacían del reloj la penúltima hora
robando melodiosas de un monstruoso dormido
Cuando la piel lloraba
de transpiración y fuego
el hueso amedrentaba con salirse de rieles
Así dejaba cartas
para una falta frustrada
porque el dolor no muere muriendo
Solo se otorga callando
Allá en el año 13
Cantaban los horóscopos
Nos llamaban los mayas
Nos nacía un calendario
Yo escuchaba mis uñas rallando mis pellejos
Había más de muchos sufriendo el acomodo
Quizás en la inconsciencia se comprende
el camino que está luego
de todo mañana en sueño
y toda mañana lenta
Me preguntaba por qué
la moda nos vuelve tan idiotas
Peinados al flequillo
Ostentando las gafas
y las estridentes gamas
Mientras la piel se escaldaba
dentro no quedaba nada
Ahí en el año 13
brotaban las palabras
contra todo diccionario
Era el tiempo de la raza
Renacían los colores de la mezcla
También los de la plena
La piel sería fresca pensando por sí sola
Traje nuevo
repelente del recuerdo de las penas
Primero fue el temblor convulsivo
de la pérdida
La sequedad ansiosa
de condenar la cáscara
Había más de un día que la quietud gritaba
Ahogaba desde el centro del pecho
la desidia voluta
el sopor de lo nulo
El calcio de los huesos parecía empolvarse
Escurrirse tal cual lácteo
sin vía
sin retorno
y luego se quebraron
en el inicio del tiempo
Era  el golpe de la suerte
estrellándose gota
Salpicando las veces
como resto de muros olvidando blanqueo
Fue el año de la lágrima
de aquel pacto sereno
Una vez las montañas
de polvo contra el suelo
la carne tumbó blanda inocencia
Se arrastraba la masa
como lombriz amorfa
Exhalaba el hastío
No paraba sus órbitas
Observaba los restos de las huellas de baba
y se padecía en la queja
por tres días y medio
contra décadas jambas
Al ritmo de la brisa se iba recuperando
como sapo de otro tronco
que abandonaba anhelo de principado
Dejaba flamante marca
encima de baldosas vestidas
Ya no tocaría el fondo
No había infierno contra el piso
Aunque hubiese escaleras
treparse ausentado el agarre
nunca fue alternativa
El cuero estaba cuajo
Saltaban las escamas
entonando las pálidas despedidas
Ese fue el último hálito
resollando entre alarmas
al sonido del cierre
que en oposición destapaba
y se volcaba a los lados de la próxima magra
Revuelto el estómago con tripas y agallas
vio la grasa ajarse
Desprenderse en estío
allá en el año 13
cuando la piel se hizo esperanza
Esperaba el secuestro del alma
El alma se arrojaba suicida por la dermis
Huía de los poros
Rozaba la destreza de la acrobacia
volando por los aires
Por alientos anhídridos
que escupían el viejo ambiente
y lo cambiaban
Entonces fue el glorioso
que se acercó hasta el techo
Atravesó ladrillos y vidrios y maderas
y explosiones de las cosas más vanas
Tan mundanas que hacían ascua
Allá en el año 13
era la nueva libre
temporada de salva
La suerte estaba echada.


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